
La consigna es “creer en Dios y creer a Dios”. Pues Dios se ha manifestado en Jesucristo y nos ha dado a conocer su santa voluntad. En tanto, “creyendo y no creyéndole”, se Transforma el mundo en un infierno. Fe en Dios y en su palabra, fe en Jesucristo y en su Iglesia Santa en cuanto por Él fundada, presidida, guiada y alimentada. La Fe divina del amen. La Fe que es certeza y no opinión. Fe que lleva a vivir de un modo y no de cualquier otro. A doblar la rodilla ante Dios y por tanto solo ante Él. La verdadera conversión solo es posible por la Gracia de Dios que perdona, sana el corazón, hace fecunda la obra humana y salva el alma.
Mons. Mario Bonabotta.